Edición del Sábado 15 de abril de 2006 Edición impresa | Espectáculos
Pantallas & Escenarios: PAN-01
SEÑAL DE AJUSTE
Servicio de hotel
Nadie le pidió nunca al modelo Iván de Pineda que usara su cerebro. Sin embargo, provocó una gran conmoción y dejó una huella imborrable en la evolución de la inteligencia humana cuando, el año pasado ganó el Imbatible de Susana Giménez, respondiendo preguntas sobre cultura general, con un éxito que dejó en la lona a su contendiente Alfredo Leuco, en quien, aun siendo periodista, se suponía de otra estatura intelectual.
Tal vez ese pasaje triunfal por la cultura haya impulsado una nueva apuesta a las neuronas del Iván de Pineda conductor, luego de un fracaso anterior, y la insistencia se explica: ¿cómo saber si no, si en esa lánguida personalidad no se esconde un nuevo Marley?
En el Canal América debutaron varios programas, entre ellos "Habitación 404" (lunes a las 23), en el cual Iván de Pineda presenta a una figura invitada que, luego de ser introducida en un cuarto de hotel, durante el día es sorprendida con visitas y objetos de su vida que le producen emociones reales o fingidas, aunque en el caso de Andrea del Boca es muy difícil determinarlo, ya que en ella se adivina cierta falta de discernimiento cuando se encienden las cámaras, luego de encarnar heroínas de telenovelas durante 37 años de los 40 que lleva en este mundo.
"íQué nervios, por Dios!", suspira mientras se pasea por la habitación 414, sola, esperando lo que le depare la producción de este programa que constituye la adaptación de un formato francés. Toma el portarretrato con la foto de su hija que pusieron en el cuarto. "Mi bombón, mi tesorito", y suena a madre de telenovela. Está claro, no existe una Andrea del Boca, sino una persona consustanciada con un género, y ya no puede separar la actuación de la vida común.
Golpean la puerta y aparece Gustavo Guillén, que fue galán en dos de su novelas, y que concurre con la misión de arrancarle un beso. Andrea del Boca cuenta que en el estudio de Lee Strasberg le enseñaron diversas clases de besos. Corresponde aclarar que en esa escuela se forman grandes actores, además de buenos besadores.
Pacientes en un consultorio
En el televisor del cuarto, a la huésped le pasan "Había una vez un circo", en la que participó en su niñez junto a Gaby, Fofó y Miliki. Desde España, por teléfono habla Emilio Arapón (Miliki) y por la puerta siguen desfilando personajes, de a uno, como pacientes en un consultorio.
Julie Japodnik es una nerviosa admiradora, a quien sigue su hermana Anabella, que es llamada "sister" por Andrea del Boca, utilizando una expresión un poquito afectada. Se escuchan expresiones llenas de poética sabiduría, como "las fotos uno las va sacando del alma", que parecen salir del libreto del esposo de sister, Enrique Torres, que tantas tiras escribió para su cuñada.
Un DVD grabado con la voz de su hija sacude sus emociones. "íMi cosita! Esto sí que es un directo al corazón". Nuevamente una frase de libreto. Con bombones, entra Raúl de la Torre, que fue su pareja doblándola en edad, y con quien rodó dos películas muy mediocres, que no fueron una excepción en la obra cinematográfica de De la Torre.
Aparece Luis Aguilé a quien no ve desde hace 25 años, cuando trabajaron juntos en la televisión española, y él le canta una de las canciones del show. Aguilé siempre resulta un poco ridículo, ¿no es cierto?
El licenciado Gabriel Rolón ha sido convocado como psicólogo y, dados los límites de los programas de la tele, se presume que no será una terapia profunda, sino más bien del tipo sistémico. ¿Se perdió su niñez? comienza preguntando. Así, nos iremos enterando de que dio su primer beso en la ficción (con Raúl Taibo), dos años antes de su debut en la vida real.
Acaricia vestidos de fiesta de la infancia, recorre las páginas de sus cuadernos de escuela. "Uno de los personajes más trascendentes de la farándula argentina", la despedirá Iván de Pineda, luego de una hora anodina en ese cuarto de hotel. Si en la habitación 414 se hubiera hospedado un viajante desconocido, el programa habría resultado más interesante.