Edición del Sábado 26 de julio de 2008 Edición impresa | Área Metropolitana
Area Metropolitana: AREA-03
Sólo en Candioti Sur se levantaron 40 torres en menos de dos años
La construcción de edificios en altura avanza a ritmo sostenido A la oficina de Edificaciones Privadas de la Municipalidad de Santa Fe ingresaron 17 pedidos de permiso de obra en el primer semestre de este año, sólo cuatro más que en igual período de 2007. La vecinal Candioti Zona Sud reclama el desarrollo de políticas de urbanización serias que permitan articular la calidad de vida de los habitantes con la inversión inmobiliaria.
En el último año y medio, ingresaron a la Oficina de Edificaciones Privadas de la Municipalidad 51 solicitudes de permiso de obra para construir edificios. Sólo en este año, se presentaron 17 pedidos, cuatro más que en el mismo período de 2007, a lo que hay que sumar los 21 pedidos ingresados en el segundo semestre del año pasado.
La silueta de muchos de ellos ya se observa en la ciudad, preferentemente en los barrios Centro, Sur, Candioti Sur y Norte. Otros están en pleno proceso de construcción, alterando la vida de los vecinos que soportan estoicamente el continuo martilleo y nubes de polvillo, y sufren pensando en un futuro cercano con menos sol e intimidad.
Los integrantes de la vecinal Candioti Zona Sud comenzaron a interesarse en el tema cuando en 2005 notaron cómo el lugar donde vivían empezaba a perder el estilo que lo caracteriza: casas antiguas, bajas, con grandes patios y convivencia amena. Detrás de la estación terminal de ómnibus Älas Heras y CrespoÄ crecía un edificio de 22 pisos. Esto encendió la luz de alarma de los vecinalistas que anticiparon el inicio de una movida inmobiliaria sin precedentes en el sector.
Susana Barruetaveña es la presidenta de la entidad y quien inició, junto con un grupo de habitantes del barrio Candioti, gestiones en la Municipalidad para saber si las construcciones en altura estaban permitidas en ese sector, "porque cuando los interesados compraban los terrenos les decían que era zona residencial y no se podían construir edificios", dijo. Al poco tiempo, les afirmaron que estaba permitido y que "los planos estaban debidamente presentados y aprobados".
La confirmación llegó cuando obtuvieron de una copia del Reglamento de zonificación municipal, el cual especifica que desde el año 1986 es posible edificar en alto y sin límites.
Desde ese momento, el trabajo de la vecinal apuntó a lograr una modificación de las normas de zonificación; durante un año y medio mantuvieron reuniones con los concejales de los distintos bloques y así surgió un proyecto de ordenanza de la Secretaría de Planeamiento de la gestión anterior donde se proponía limitar la altura de las construcciones en calle Marcial Candioti e Ituzaingó. Establecía que se podría construir hasta 21 metros de altura, es decir, 7 pisos y en el interior 12 metros, es decir, 3 pisos.
Cuando llegó "el momento de la verdad", es decir que la iniciativa fuera votada por la mayoría de los ediles en la última sesión del 28 de diciembre de 2006, no la aprobaron, a pesar de que contaba con la firma de 150 vecinos del barrio Candioti.
En el Concejo
A pesar de no contar el apoyo del Concejo Municipal, Susana Barruetaveña señaló que las gestiones continuaron, aunque lejos de detenerse, los edificios brotaban en el barrio y en tiempo récord. A modo de ejemplo, agregó que en los próximos meses finalizará el cuarto edificio en una misma manzana, en la zona de Balcarce al 1100.
Si bien el proyecto de modificación del Reglamento fue una iniciativa del oficialismo en el recinto de la gestión de Martín Balbarrey, quienes eran oposición Äahora oficialismoÄ habrían dicho estar de acuerdo y además pretendían establecer las restricciones en la construcción en un plan para toda la ciudad. "Les dijimos que nos parecía bien la idea, pero lo que nosotros necesitábamos era inmediato", señaló Susana. Sobre el motivo de los concejales para acompañar sólo de palabra el proyecto pero no con el voto, la presidenta de la vecinal señaló que "tenían muchas presiones externas".
Cómo afecta
¿Qué se modifica en Candioti con la edificación sin restricciones?; fue la consulta que se le hizo a la arquitecta Daniela Tolosa, que trabaja en la vecinal. La profesional contó antes de responder cómo es el barrio. Mencionó que está muy cerca del centro al que se puede llegar con facilidad como a otros sectores de la ciudad y a las arterias principales, "aunque le falte mayor fluidez del servicio de transporte público". También señaló que conserva características netamente barriales como ver a chicos jugando en las veredas y a la gente sentada, tratando de aliviar el agobio de los veranos, tomando mate en los espacios comunes. Una postal netamente santafesina.
"Si se sigue fomentando la acumulación de personas acá se rompería con esas características propias del barrio", señaló Tolosa y agregó que no se debe perder de vista la cuestión ambiental.
Desde lo arquitectónico, Candioti se distingue por una densidad de media a baja en las construcciones, con un importante valor patrimonial, típico de la Santa Fe de otras épocas.
"Que levanten un edificio al lado de una casa afecta tanto el valor de los terrenos y de la casa en sí, también impide la llegada de sol y la privacidad ya no existe porque vivís pegado a una torre. Además hay vecinos que padecieron la etapa de construcción porque les generaron serios problemas", manifestó la arquitecta.
Tolosa se ocupó a cada momento de despejar posibles malos entendidos; dijo que la vecinal no se opone al crecimiento del barrio sino que consideran necesario la intervención del municipio para controlar que el avance de la inversión inmobiliaria no perjudique a los vecinos que viven allí. "Hay calles que tienen predisposición para la construcción en altura, el tema es localizar bien dónde deberían ir los edificios y dónde no, para que haya calles que no pierdan la identidad". Para que tal cosa ocurra son necesarias políticas de planeamiento a largo plazo y un verdadero programa de urbanización.
Los vecinos ya notaron en los servicios de cloacas y agua la repercusión de las edificaciones. "Las cañerías son viejas y si en cada piso hay cinco departamentos donde vive un promedio de cuatro personas va a llegar un momento en que los servicios van a colapsar", señaló Susana Barruetaveña. También dijo que ya se percibe en varias viviendas la disminución de la presión del agua y del escurrimiento de los desagües cloacales.
Inversión vs. calidad de vida
"La inversión económica no tiene por qué estar desligada de la calidad de vida de los vecinos, lo que se necesita es un poco de creatividad y criterio y sobre todo una Municipalidad que ponga claras reglas de juego preservando lo fundamental de cada barrio", señaló la arquitecta.
Las integrantes de la vecinal comentaron, para graficar la arremetida de las inversiones en el barrio, el caso de algunos vecinos a los que inmobiliarias de la ciudad les ofrecieron comprar sus casas y ante la respuesta negativa hicieron una contraoferta muy tentadora: "Les cambiaban su casa antigua por tres departamentos del nuevo edificio; si en las casas viven personas mayores, les conviene porque se mudan a un lugar nuevo, más chico y les quedan dos departamentos para alquilar". También señalaron que conocen la intención de trasladar la construcción de edificios a las arterias de la ciudad, como Facundo Zuviría y Aristóbulo del Valle, "pero el problema sería el mismo por el tránsito, por los servicios, además ya hoy están saturadas".
Ser vecino de una torre
Consuelo tiene 82 años y vive en una casa sencilla de Mariano Comas, hace 60. Pero ahora ÄconfiesaÄ de poder hacerlo se iría a vivir a otro lado. Dice que la tranquilidad ya no es la misma de cuando llegó al barrio. Y ello no lo atribuye al tránsito vehicular o a la cantidad de chicos que a diario pasa por la puerta de su casa, ante la proximidad de una escuela, sino al edificio de 14 pisos que le construyeron al lado.
"La edificación fue tortuosa. Duró más de un año y durante todo ese tiempo viví amargada porque las paredes de mi casa empezaron a tener humedad, el patio dejó de tener sol y los ruidos de la obra no me dejaban dormir la siesta", contó la mujer. Y agregó: "Cuando me enteré de que iban a demoler el galpón que estaba al lado de mi casa me quise morir y no me gustó nada. Mis conocidos me decían: "no sabés lo que te espera...' ".
Para Roberto, otro vecino que vive sobre calle Junín, entre Urquiza y 4 de Enero, "que te construyan un edificio justo al lado de tu domicilio es terrible". Entre los motivos, señala que "la vivienda se desvaloriza muchísimo, porque no a todos les gusta tener un edificio pegado y la calidad de los servicios no es la misma, como por ejemplo la presión del agua".
Inés, por su parte, no sabe muy bien qué le espera tras la construcción de cinco pisos, también al lado de su casa, pero, a la vez, agradece que no sean más. "Conozco gente que le hicieron torres inmensas y que las padece todos los días", dijo a manera de justificación. De todas formas, sabe que la altura que alcanzarán será la suficiente como para que a la pileta de 1,50 por 3 metros no le dé el sol en casi todo el día.
Las experiencias de la gente respecto del boom de la construcción de edificios varían. Sin embargo, a la hora de detallar consecuencias, no se ahorran palabras y largan todo. Es que Äcomo manifestó RobertoÄ "todo el mundo se fija en las ventajas económicas que generan los proyectos inmobiliarios, pero nadie en la situación de los vecinos lindantes a las monstruosas construcciones a quienes, entre muchas otras cosas, se nos desvalorizaron las viviendas".
Candioti es...
"...La historia del barrio Candioti está relacionada con el ferrocarril, fuente de trabajo por excelencia que, junto con una importante presencia de comerciantes, pequeños talleres familiares,el molino Lupotti, el puerto de Ultramar, la cervecería Santa Fe, la vieja Usina Calchines y la provisión del servicio de aguas; dio bienestar a sus habitantes.
"...Y esto de a poco se fue reflejando y reforzando en aspectos comunes a través de una identidad propia, un modo de vivir que para muchos era ejemplo de imitación.
Y no sóolo forjaron eso tan visible, materializado en la infraestructura como decía, sino que también construyeron aquello que forma la base por la cual el hombre se mueve y refleja el espíritu de una comunidad: su cultura, aquella que da bienestar y felicidad en todos sus aspectos..."