|
|

|
|
Publicaciones
"La saga"
Leemos en una de las páginas iniciales de "La saga", de Armando Bublik: "Los Epelbaum vivían a la entrada de Colonia Vilna, una veintena de casas arracimadas sobre el camino a Santa Elena, no muy lejos de Moisés Ville, primer asentamiento judío en la Argentina". David y Miriam es la pareja. Vienen huyendo de la Rusia de los zares, y la Jewish Colonization Association los envía a Argentina, país del que no tenían noticia. Del barco desvencijado e incómodo son llevados, al llegar a tierra, a la Estación Central de Retiro. De allí, "junto a otros inmigrantes, viajaron un día entero, amontonados y casi sin comer, para llegar a Palacios, un pequeño pueblerío en la provincia de Santa Fe, de donde, en carros tirados por caballos pesados llegaron, ya entrada la noche, a su destino final, un caserío dispuesto alrededor de un camino polvoriento que era la calle principal de la colonia. Allí transcurriría de ahí en más su nuevo mundo". Y en esa colonia perdida en la inmensa pampa transcurren los avatares de esta novela, testimonio del tesón, el esplendor y también la tragedia de esa saga que llamamos colonización, y de la cual los argentinos no hemos aprendido a reconocer y valorar en su justa medida. Por eso, quizás no poseemos una literatura rural como tienen los rusos y, sobre todo, los norteamericanos, que fueron capaces incluso de inventar el único género épico moderno: el western. "La saga" de Bublik encuentra su símbolo en la construcción de una sinagoga a la manera de las europeas, como no había ninguna otra entre las colonias santafesinas", en medio del vacío de la llanura interminable, fruto de la lucha sin desmayo de aquel David Epelbaum. Es también una historia que nos cuenta del encuentro de tres culturas y un canto a la tolerancia y la amistad, a ese extraordinario abrazo universal que propiciaron aquellos patriotas de los que no siempre somos dignos en la actualidad. Publicó Editorial Milá. |
